Un Hotel De Exposición Imprimir

En una habitación vuela la mujer maravilla; en otra las paredes están llenas de grafitis callejeros y en otra más el tapete es un mapa de Bogotá. En este hotel la recepción es el bar, y el bar es el mismo restaurante. Nada es habitual aquí; y para comprobarlo basta con caminar unos metros de la puerta hacia adentro.

104 Art Suites es el primer hotel en Bogotá creado con la idea de sumar arquitectura, arte y servicio. En la tónica de los famosos hoteles de diseño,como el Fox, de Copenhague, el 104 invitó a artistas plásticos a intervenir sus espacios.
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La idea nació del arquitecto Alejandro Castaño, bien conocido por su gusto por el arte contemporáneo. A él se le sumó Fernando Sánchez, que lleva un largo camino recorrido en el mundo hotelero.

El resultado: un hotel en la transversal 18 con 104, norte de la ciudad, con 20 suites que parecen galerías de arte.

En principio el edificio había sido diseñado por Castaño como espacio de apartamentos; luego decidió convertirlo en apartasuites. “Me pareció interesante que en vez de cuadros colgados, el artista trabajara directamente en el espacio”, dice Castaño. Para ello convocó a jóvenes creadores. “Nos fuimos con jóvenes como una manera de apoyarlos, de darles un empujón en su carrera”, agrega el arquitecto.

Entre unas 50 propuestas, la curadora Paula Silva escogió 32. Ellos fueron los encargados de intervenir los espacios abiertos y cerrados del edificio: habitaciones, fachada, pasillos, escaleras, ascensor, terraza, baños y lobby.

En poco más de un año, el hotel estuvo listo. Las puertas abrieron al público a finales de noviembre pasado y desde entonces ha mantenido sus habitaciones siempre ocupadas.

Sus clientes son, sobre todo, altos ejecutivos extranjeros que trabajan en áreas relacionadas con el arte y la publicidad. Aunque en su mayoría son menores de 35 años, también recibe huéspedes de tercera edad que se divierten mucho con el estilo del hotel.

Cada suite (bautizada con el nombre del artista que la intervino) es una sorpresa para el cliente. Una de las habitaciones más solicitadas es la trabajada por la artista Natalia Castañeda, con imágenes de Bogotá en tapete y techo.

“Como los huéspedes suelen ser extranjeros, me interesaba que el espacio les hablara de la ciudad que están visitando”, dice Natalia.

Lo que buscaban sus creadores era romper el paradigma del hotel tradicional.

El resultado ha sido tal, que planean extenderse a otras ciudades del país y el exterior. “Art Suites no será sólo un hotel, sino una marca”, dice Castaño.

Con este espacio, al menos, lograron el milagro de hacer sentir al público como en su casa, y no en el frío ambiente de un hotel impersonal.